Recordaremos, Señor, los dones
de tu amor en medio de tu templo. Que todos los seres humanos de la tierra te
conozcan y alaben, porque es infinita tu misericordia.
Suscepimus, Deus, misericordiam
tuam in medio temli tui. Secundum nomen
tuum, Deus, ita et laus tua
in fines tarrae; iustitia
plena est dextera tua.
Oremos:
Dios nuestro, que por medio de la muerte de tu Hijo has redimido al mundo de la
esclavitud del pecado, concédenos participar ahora de una santa alegría y,
después en el cielo, de la felicidad eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja nuestras
peticiones:
(A cada petición respondemos: Roguemos, al Señor)
Oremos a Dios Padre por el Papa N.,
por nuestro obispo, N. y por todos aquellos a los que se han confiado nuestras
almas; que nuestro Señor les dé fuerza y sabiduría para dirigir y gobernar
santamente las comunidades que les han sido encomendadas y puedan así dar buena
cuenta cuando se les pida.
Roguemos, al Señor
Oremos también para que Dios nos
conceda la paz; que él, que es la verdadera paz y el origen de toda concordia,
transmita la paz del ciclo a la tierra, la paz espiritual para nuestras almas y
la paz temporal para nuestros días.
Roguemos, al Señor
Pidamos por los que se esfuerzan en
seguir las sendas del Evangelio, para que nuestro Señor los mantenga en este
santo propósito hasta el fin de sus días; oremos también por los que viven en
pecado, para que nuestro Señor les dé la gracia de convertirse, hacer
penitencia y purificarse en el sacramento del perdón y alcanzar así la
salvación eterna.
Roguemos, al Señor
Oremos, finalmente, a Dios nuestro
Señor por los fieles difuntos, que han salido ya de este mundo, especialmente por
nuestros familiares, amigos y bienhechores, para que el Señor, por su gran
misericordia, los reciba en su gloria y los coloque entre los santos y
elegidos.
Roguemos, al Señor
Celebrante:
Señor Dios, que has revelado a los sencillos las riquezas de tu reino, escucha
nuestras oraciones y haz que, como discípulos de tu Hijo, llevemos con él el
yugo suave de la cruz y anunciemos a los hermanos el descanso eterno que solo
se encuentra en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que el sacrificio que
vamos a ofrecerte, nos purifique, Señor, y nos ayude a conformar cada día más
nuestra vida con los ejemplos de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los
siglos de los siglos.
Amén.
Vengan a mí todos los que
están agobiados y oprimidos y yo los auxiliaré, dice el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dominus; beatus
vir, qui sperat in eo .
Vel
Venite ad me, omnes qui laboratis et onerati estis, et ego reficiam vos, dicit Dominus.
Oremos:
Dios omnipotente y eterno, que nos has alimentado con el sacramento de tu amor,
concédenos vivir siempre en tu amistad y agradecer continuamente tu
misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.